Para algunos, ser un brat puede parecer un poco contradictorio con el estereotipo de ‘sumiso’, pero en realidad, ¡los brats son tan sumisos como el resto de nosotros!

Pero ¿qué es exactamente un brat y cómo saber si lo eres?

Básicamente, un brat es un sumiso que desafía conscientemente a su Dominante siendo juguetón, travieso o maleducado.

Playful BDSM brat

A menudo, esto se hace para provocar castigos más severos de su Dom (aquí es donde entra en juego su verdadera naturaleza sumisa).

Ya sea que ya estés en una relación Dominante/brat BDSM o quieras llevar tu dinámica Dominante/sumiso a esta nueva dimensión, ¡hay algunas cosas que puedes implementar para ser el mejor (peor) brat posible!

¿Cómo ser un brat?

Asegúrate de que ambos estén de acuerdo

Como brat, probablemente necesitarás un tipo particular de Dominante. Los Doms que necesitan un sumiso que obedezca sin cuestionar quizás no sean la pareja perfecta para un brat.

Un Dom con buen sentido del humor, que disfrute lidiar con la rebeldía y cosechar las recompensas de ‘domar’ es ideal.

Si eres nuevo en la dinámica Dominante/brat o la estás introduciendo en una relación existente, ten una conversación franca de antemano sobre tus límites, límites duros y expectativas.

Como en todo, la apertura, el compromiso y la comunicación son clave.

Ve en contra de las órdenes de tu Dom y no aceptes un no por respuesta

Esta es la premisa número uno de ser un brat. Desafía activamente las órdenes de tu Dom no solo en situaciones de juego BDSM, sino también en tu vida diaria (si tu dinámica Dominante/brat se extiende a tu relación cotidiana).

Cosas simples como negarte a traer a tu Dom un vaso de agua o pasarle algo pueden ser excelentes formas de aumentar poco a poco su frustración contigo. Del mismo modo, ¡no temas responder con insolencia cuando te digan ‘no’!

Provoca a tu Dominante

Frases como “no me asustas” o “¿eso es todo lo que vas a hacer?” son la forma perfecta de provocar a tu Dom para que intensifique esos castigos que anhelas. Después de todo, tu Dom quiere que estés bajo su control, y mostrarle que no te afecta solo alentará una disciplina más dura.

Finge que no sabes qué has hecho mal

Esta es otra gran forma de frustrar a tu Dom. Después de haber hecho algo que sabes que no debías, simplemente actúa como si no tuvieras idea de cuál es el problema.

Resiste el impulso de disculparte el mayor tiempo posible

Si has logrado desafiar a tu Dom, una disculpa es naturalmente lo siguiente que buscarán, y admitir tu culpa demasiado pronto puede detener la escalada de castigos que deseas. ¡Cuanto más tiempo mantengas tu rebeldía, más duros y deliciosos serán esos castigos!

Sé tú mismo

Ser un brat suele ser algo natural que no se puede forzar. Si eres un brat, probablemente ya lo sepas, lo que significa que no tienes que pensar demasiado en qué hacer o cómo actuar. Si el comportamiento bratty te sale de forma natural, ¡solo sé tú mismo y deja que ese lado travieso brille!

No resistas el impulso de complacer a tu Dom

Es importante recordar que, debajo de la travesura y el juego, los brats siguen siendo sumisos. Con el Dom adecuado que tenga la paciencia para trabajar en ello, este lado tuyo sin duda emergerá.

No sientas que al someterte finalmente a tu Dom o desear complacerlo has ‘fracasado’ como brat. De hecho, es todo lo contrario.

Sé creativo en tu rebeldía

Un gran brat siempre mantendrá a su Dom adivinando. Cuando tu Dom te pida que hagas algo, encuentra una forma de jugar con su petición. Por ejemplo, la autora de este artículo (Everything you need to know about being a Submissive Brat – Brazen (brazenguide.com)) menciona entregarle a su Dom un vaso de cubitos de hielo cuando le pidieron ‘agua bien fría’. ¡Cuanto más creativo seas, mejor!

Tied up BDSM brat

¿Cuál es tu pequeño hábito bratty favorito? ¿Tienes algún truco bajo la manga para mantener a tu Dom alerta?

Si necesitas algunas ideas creativas, ¡prueba algunas de las nuestras!

  • Huye durante el juego de impacto.
  • Cuando te den una nalgada, di “¿ya me pegaste?” o ríete.
  • Escápate de las ataduras de cuerda.
  • Correte sin permiso.
  • Di “nope” de forma juguetona a lo que sea que digan o pidan.
  • Muerde juguetonamente si no te están prestando atención.
  • Responde con “¿y si no lo hago?” o “hazme”.
  • Quédate quieto y actúa como un muñeco de trapo si intentan moverte.

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