Todo el mundo sabe lo que son las cosquillas y cómo funcionan, pero no todo el mundo las ha probado en un contexto erótico.

Seguro que no te gusta que te hagan cosquillas, pero te pediré que tengas la mente abierta.

Veamos de qué va todo esto de las cosquillas.

¿Qué es la tortura de cosquillas?

La tortura de cosquillas puede clasificarse como cosquillas que los dominantes usan para ejercer poder sobre los sumisos en sesiones BDSM. La tortura de cosquillas puede usarse para reforzar roles de dominación y sumisión, castigar, humillar o interrogar a la pareja sumisa.

Las cosquillas pueden ser consensuadas o forzadas.

Las cosquillas consensuadas crean una sensación positiva en ambos, mientras que las forzadas pueden generar verdadero malestar. Por eso a la mayoría no nos gusta ni la idea de las cosquillas (ya que nos las hicieron de niños sin quererlo).

Durante las sesiones BDSM, las cosquillas suelen combinarse con juegos de impacto: azotes, látigos, fustas…

Es una combinación poderosa porque la risa libera endorfinas que elevan el umbral del dolor.

La tortura de cosquillas es una forma de dominación suave y juguetona, por lo que es perfecta para quienes se inician en el BDSM. Básicamente puede hacerse sin juguetes (sin embargo, también puede ser efectiva con juguetes), no deja marcas y no causa dolor.

La persona a la que se le hacen cosquillas suele estar atada (cuerdas o cinta adhesiva) o inmovilizada (ver accesorios BDSM).

En ese caso, quien hace las cosquillas debe prestar atención a posibles lesiones que un exceso de cosquillas podría causar (tirones musculares, rozaduras). La persona cosquilleada a menudo no puede hablar, así que el Dominante debe fijarse en las señales no verbales.

Y por supuesto: la tortura de cosquillas solo funciona si el sumiso es cosquilloso.

¿Buscas más ideas? Echa un vistazo a estas listas:

Persona esposada a la que le hacen cosquillas

Fetichismo de las cosquillas

El fetichismo de las cosquillas, también conocido como knismolagnia, es una parafilia en la que se obtiene excitación sexual al hacer cosquillas o al recibirlas.

Las personas con este fetiche suelen disfrutar de la actividad sin otras prácticas sexuales.

Ahora que hemos cubierto lo básico, pasemos a las 6 formas de hacerle cosquillas a alguien.

Lee Por qué a algunas personas les excita que les hagan cosquillas.

6 formas de hacerle cosquillas a tu pareja

1. Céntrate en las zonas “conocidas”

Céntrate en las plantas de los pies, axilas, costillas, cintura y muslos. También el cuello, detrás de las rodillas, las orejas y el vientre.

Esas zonas del cuerpo suelen provocar respuesta y son muy cosquillosas.

Si la persona es cosquillosa, esas zonas provocarán una reacción.

2. Soplar en las zonas sensibles

Otra forma de hacerle cosquillas a las zonas mencionadas es exhalar progresivamente cerca de la piel.

Comienza la sesión con soplidos suaves y ve aumentando el flujo de aire hasta soplar con más fuerza.

La idea es que tu pareja se acostumbre a la sensación y luego aumentarla gradualmente. Al construir tensión y sensibilidad poco a poco, la piel se vuelve más sensible y la sensación más intensa.

3. Usar objetos pequeños y romos o juguetes de plumas

Aunque en mi mundo las manos son la mejor herramienta, no podemos descartar otros juguetes y objetos. Usados correctamente, funcionan de maravilla.

Objetos pequeños como un lápiz, un cepillo de pelo con cerdas suaves, varitas, rascadores de espalda y materiales suaves pueden hacer muchas cosquillas.

Además de los objetos que probablemente tienes en casa, existen productos diseñados solo para cosquillas: los ticklers.

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Cada herramienta que uses, incluidas las manos, produce una sensación única. Lo mejor es hablar con tu pareja sobre qué funciona mejor.

4. Con la lengua

La lengua es una de las herramientas más eficaces y no solo para hacer cosquillas. Las palabras que dices pueden ser tu mejor aliado.

Pero volvamos a las cosquillas.

Pequeños toques con la punta de la lengua sobre las zonas sensibles harán que tu pareja se mueva, sin duda. Combínalo con besos cortos, succión y soplidos sobre la piel húmeda y tendrás un movimiento “asesino” de cosquillas.

Los muslos, el cuello y el lóbulo de la oreja son zonas ideales para probarlo.

5. Cubitos de hielo

Los cubitos de hielo son una gran herramienta para hacer cosquillas. El frío hará que tu pareja se retuerza, sobre todo si pasas el hielo por las zonas más sensibles.

Te sugiero sujetar el cubito con la boca o entre los dedos. Las zonas que me gusta usar son la cintura, el vientre y los muslos. De nada.

6. Varita electrostática

La varita libera una chispa de bajo voltaje que da una descarga en la piel de tu pareja (con su consentimiento). La descarga produce una sensación en la piel que, por cierto, no es dolorosa.

Lo mejor de las varitas electrostáticas es el precio. La mayoría son asequibles y fáciles de encontrar online.

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Estas son seis formas únicas de hacerle cosquillas a tu pareja y añadir picante a tu dormitorio.