
Cómo decirle a tu pareja que te gusta el sexo kinky
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No siempre es fácil comunicarle a tu pareja que te gusta el sexo kinky, pero se puede hacer, y es algo que la mayoría de los amantes del kink hemos tenido que hacer en algún momento.
Quizá acabas de descubrir que el kink es lo tuyo y te gustaría probarlo con tu pareja de toda la vida. O tal vez el kink ha formado parte de tu vida desde hace tiempo, pero te has metido recientemente en una relación nueva y te preguntas cómo sacarlo a relucir.

La buena noticia es que, si le dedicas algo de tiempo a hacerlo bien, no tiene por qué ser una experiencia intimidante o incómoda para ninguno de los dos. Además, ¡llevar bien esta conversación podría llevarte al mejor sexo de tu vida!
¿Cómo hablar con tu pareja sobre el deseo de tener sexo kinky?
Hemos dividido el proceso en 7 pasos fáciles para ayudarte a (con delicadeza) decirle a tu pareja que te gusta el sexo kinky.
Siéntate y habla de ello fuera del dormitorio
Puede que te ponga un poco nervioso, pero sin duda es mejor tener esa primera conversación en un entorno tranquilo y sin carga sexual. No tiene que ser frío ni clínico: ¿por qué no convertirlo en una velada? Prepárale su plato favorito, vean una película y luego aborda el tema en un ambiente neutral y relajado.
No seas crítico
Un aspecto clave a tener en cuenta al decirle a tu pareja que te gusta el sexo kinky es el lenguaje que usas.
Cuéntale lo que te encanta del kink, pero preséntalo de forma que no menosprecies lo que ya hacéis en la cama.
Piensa más en “Me encanta cuando me haces sexo oral, pero sería increíble que me ataras antes” en lugar de “Prefiero que me aten durante los preliminares”.
Dile lo que te gusta del sexo que tenéis ahora mismo y luego habla de cómo crees que el kink podría enriquecer esa experiencia para los dos.
Explícaselo bien
Si tu pareja no tiene ninguna experiencia con el sexo kinky, es importante educarla bien y desmentir cualquier mito dañino que haya oído.
Asegúrate de que sepa que el consentimiento siempre está en el centro y que nadie tiene que hacer nada que no quiera.
A veces la cultura popular presenta el sexo kinky de forma intimidante o inexacta: tranquiliza a tu pareja diciéndole que las representaciones de los medios no siempre reflejan la realidad.

¡Y no olvides vendérselo también!
Si nunca habéis hablado de ello, podrías sorprenderte de lo abierto que tu pareja está realmente al sexo kinky. Aunque no lo haya considerado nunca, oírte hablar de lo que te gusta podría hacer que quisiera probarlo.
¡Nunca se sabe, puede que incluso descubras que ya ha experimentado con el sexo kinky y que se preguntaba cómo comentártelo!
Escucha sus opiniones y estate dispuesto a llegar a acuerdos
Cada persona reacciona de forma distinta al sexo kinky y, aunque le guste, puede que le gusten cosas ligeramente diferentes a las tuyas, lo cual está perfectamente bien y no significa que no podáis hacerlo funcionar.
Por eso es importante sentarse y hablar con franqueza desde el principio sobre gustos, disgustos y límites.
Pregúntale por sus fantasías, kinky o no; quizá haya algo en común que os guste a los dos.
Empieza poco a poco y avanza a su ritmo
Si acepta probarlo, no saques bastones y cuerdas en el primer intento. Si tu pareja es completamente nueva en el kink, puede que se sienta un poco abrumada al principio.
Si recuerdas tu primera experiencia kinky, probablemente te pasó lo mismo. Empezar despacio les permitirá adaptarse, mientras que lanzarte con demasiado entusiasmo podría asustarlos.
Si no le gusta, no insistas
Venderlo está bien, pero si simplemente no le atrae, no le atrae. Tú tienes tus preferencias y ellos las suyas: eso es completamente normal y esperado. Quizá haya otras formas de encontrar un punto medio y hacer que vuestra vida sexual sea más satisfactoria.
Ser honestos y abiertos el uno con el otro os ayudará mucho a aclarar las cosas.

Lo más importante que hay que recordar es tener en cuenta los sentimientos de tu pareja y hablar del tema fuera del dormitorio al principio.
Si decide que le gustaría probar el sexo kinky contigo, empieza con lo básico y ve aumentando la intensidad poco a poco, dejándoles llevar la iniciativa.
Si has tenido la experiencia de “la conversación”, ¿cómo te fue y qué aprendiste de ella?




